Una pequeña pastelería con café justo encima de la plaza de San Esteban, en las callejuelas que suben desde la Pjaca. En el mostrador hay pasteles, tartas y tiramisú, y el café se toma allí o para llevar. Es la alternativa más tranquila a las terrazas de la plaza y un desvío fácil paseando por el casco antiguo.