Al dirigirse al lado oriental de la isla de Hvar hacia el pueblo de Dubovica, partiendo del principal puerto de ferris de la isla en la protegida bahía de Starigrad, resguardada de todos los vientos excepto del agradable maestral, hacia la ciudad de Hvar por una carretera de unos quince kilómetros, hay que girar a la derecha por un camino de suave subida. Tras 2 kilómetros, un hermoso túnel de 1500 metros atraviesa la colina de Humak, y queramos o no, cautivos de la impresión de un túnel de kilómetro y medio, a la salida y en lo alto sobre el mar, liberados del círculo luminoso del final, vemos el infinito... el horizonte semicircular del lado sur de la isla.
Si descendemos por la sinuosa carretera hacia la costa, nos encontraremos en la bahía de Dubovica, donde contemplaremos una hermosa playa con unas pocas casas y la iglesia de San Esteban de 1647, con un enigma: ¡hay que encontrar la letra glagolítica!
Es mejor descender unos diez minutos y luego ascender otro tanto por dos razones en lugar de una. La segunda razón es sin duda el beach bar Duba con su bar de cócteles, donde puedes quedarte e imaginar la situación histórica de un antiguo naufragio, cuyos restos se encuentran en las inmediaciones de la costa. El mar alrededor de la playa de Dubovica es una Zona Arqueológica Subacuática, un bien cultural inmueble. Pero aquí también brota agua dulce, conocida localmente como "agua buena", que procede del manantial llamado "Dubov dol" (valle de Dubov), quizá por un "dub" gigante, un roble que creció enorme bebiendo el agua que bajaba por la ladera hasta el manantial.